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Como se vio en la entrada anterior, a partir del siglo XVII existen bailes propiamente de Escuela, y por ende de danza española.

El XVIII fue el siglo del fandango, pero también se asomaron a las tablas el zorongo, la guaracha, el bolero y las seguidillas boleras. De todos ellos, el que se puede considerar modélico fue el bolero, ya que fue el baile que más pasos y figuras poseía y, por ello, se convirtió en la base del repertorio de la inicial escuela bolera. [1]

Precisamente sobre el bolero escribirían, con cierta perspectiva, contemporáneos del siglo XIX:

El bolero… no es más que una glosa más pausada que las seguidillas.

Estébanez Calderón (escritor costumbrista y flamencólogo, entre otros)

El bolero, hijo legítimo de las seguidillas aunque de un carácter más noble y majestuoso.

Barbieri (el considerado como padre de la zarzuela y precursor del idioma musical español)

Esto es, lo que ocurrió al codificar y tecnificar el baile popular es que los ritmos se ralentizaron para poder recrearse y hacer una mayor complicación de pasos y figuras. A continuación, os invito a visualizar un vídeo de seguidillas manchegas y posteriormente otro de bolero, donde podréis apreciar el cambio de velocidad y terminación en los pasos.

En el último tercio siglo XVIII se produce una intensa actividad teatral, especialmente en las ciudades de Madrid, Barcelona y Sevilla. Se hacían representaciones ópera y ballet, acudiendo numerosas compañías italianas y francesas; lo que favoreció la difusión vocabulario técnico y escénico en la escuela bolera. Esta transmisión se produjo también gracias a la influencia de Felipe de Anjou.

La influencia de Felipe de Anjou se debe a sus inclinaciones por la danza, heredada de su abuelo Luis XIV (Rey Sol), quien creó en Francia de la Academia Real de la Danza. Felipe trajo maestros franceses que enseñaron la contradanza y el minué; estableciendo tres escuelas (en Madrid, Cádiz y Cartagena), donde el cruce entre danza popular y danza culta adquirió su idiosincrasia, conformándose paulatinamente la planta de maestros de las nuevas academias de danza en España.

En resumen, tal y como dice Mariemma [2], pues lo explica muy bien y cualquier otra interpretación no sería tan precisa y clara:

[…] el auge de nuestros bailarines, éstos tenían una base académica importante adquirida de los grandes bailarines franceses e italianos que vinieron a España. Aquí había una riqueza de pasos que enloqueció a los bailarines extranjeros y sirvió a grandes maestros como Bournonville, Petipa, Cecchetti, etc. , para enriquecer la Escuela Clásica Europea.

Es decir, la escuela bolera española bebió técnica de fuera y la escuela clásica del ballet incluyó ciertos pasos y actitudes españolas en su base.

No te pierdas la siguiente entrada sobre el apogeo de la Escuela Bolera (siglo XIX).

Citas y fuentes:

  • [1] Expediente de la escuela bolera para su declaración como bien de interés cultural. (Enlace a descarga del expediente en formato PDF)
  • [2] Tratado de danza española “mis caminos a través de la danza” de Mariemma, pg 78.
  • La danza española: su aprendizaje y conservación, por Rocío Espada.
  • La Escuela Bolera Sevillana, Familia Pericet. De Marta Carrasco.
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