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Para terminar con esta serie de entradas sobre las diferentes fases de la Escuela Bolera, haremos un breve repaso por etapas más recientes: el declive y resurgimiento.

Declive

Posteriormente a la vitalidad experimentada durante el siglo XIX (véase entrada anterior), los bailes de escuela se verán mermados en detalles y cada vez más desatendidos.

Una vez más, quiero citar a Mariemma[1]  para explicar las causas de este decaimiento en la Escuela Bolera:

Para bailar era necesaria una base técnica que los bailarines españoles descuidaron cada vez más. Encerrados en normas fijas, sujetos a una rígida e invariable coreografía y faltos de aportaciones vivificantes, perdieron su pujanza. También contribuyó a esta decadencia la falta de calidad de su música.

Asimismo, Mariemma nos transmite que, en el tratado de Otero, el susodicho maestro enseñaba bailes fáciles de aprender en su escuela sevillana, siendo sus alumnos aficionados. Por lo cual entendemos que ya se estaba perdiendo la profesionalidad sobre los escenarios. No obstante, el tratado de Otero (1912) fue una gran recopilación de aquellas enseñanzas que hasta entonces se transmitían sólo de manera oral; y fue pionero con los códigos con los que definió el flamenco en la introducción de éste en la sociedad sin ser visto como inmoral. El maestro Otero representó con sus compañías a España en todas las exposiciones internacionales que se celebraron a principios del siglo XX. [2]

Sin embargo, fuera de España sí se conservaron las enseñanzas de los grandes bailarines de bolera. Fue gracias a los que salieron de España y tuvieron contacto con óperas de Francia o Rusia. Ejemplo de ello son Juan Martínez y Francisco de Miralles, de quienes Mariemma aprendió escuela bolera en los años 1920. En esta época, lo que existía era una reminiscencia de los bailes boleros, algunos de los cuales habían evolucionado hacia la estética flamenca, otros permanecían como un resto de una época ya ida, y otros simplemente habían desaparecido. [3] A partir de los remanentes, la familia Pericet recreó un repertorio con el que han conseguido preservar parte de la escuela bolera.

Resurgimiento  

La regeneración, si se le puede llamar así, de la escuela bolera en España se produjo entre los años 1940-65, época de la postguerra y franquismo. La danza popular española fue utilizada como propaganda a través de organizaciones oficiales como los Coros y Danzas de la Sección Femenina. Se recogieron infinidad de danzas, denominadas tanto de folklore como de escuela bolera, pero con falta de técnica y rigurosidad en muchos casos. (Véase el fondo documental)

Afortunadamente, con el paso del tiempo, aparecieron grandes compañías de danza española: la de la Argentinita, de Pilar López, Antonio Ruiz Soler, los Pericet (aunque éstos destacaron más como maestros). Antonia Mercé “la argentina” fue pionera estilizando el bolero, enriqueciendo la danza española con sus libres composiciones de pasos con música de Falla, Granados y Albéniz.

Más de los que he nombrado aquí contribuyeron al resurgimiento de este estilo de danza, y son más aún los que día a día contribuyen, en escuelas y academias, a que este arte no se pierda. ¿Qué futuro le deparará a la escuela bolera?

Citas y fuentes:

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