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La última producción del Ballet Nacional de España nos adentra en una propuesta estética y estilística muy diferente del precedente espectáculo Sorolla.

Como privilegiada espectadora que fui en la función del pasado sábado en los jardines del Generalife de Granada, he aquí mi opinión personal. La primera parte, Alento, es una estilización de la danza española en el más estricto sentido de la palabra. Cada baile consigue mantenernos en vilo, expectantes ante esta actualizada versión de lo español, añadiendo toques de otras danzas, como unos sinuosos brazos árabes; o rutinas con mucho aire americano, que recordaban a una mezcla de los macarras de Grease, el rock de la cárcel de Elvis o incluso a Michael Jackson. También destacar ciertos movimientos inspirados en lo que personalmente me parecieron pavos reales. Y cuando empiezas a pensar que aquí faltan palillos, aparece un solo de los mismos, una exquisita oda a este instrumento musical que ensalza el sonido. Realmente un espectáculo innovador, que me sorprendió gratamente. Aunque no fuese lo que iba buscando, sin duda es una brisa de aire fresco y lleva a la inspiración y a pensar que otra manera de bailar español es posible, sin perder la esencia.

La segunda parte, Zaguán, es un ballet flamenco donde coreógrafos invitados han dejado su sello. Especialmente bello el dúo con bata de cola y, por supuesto, ese profundo comienzo de la soleá del mantón.

Una vez más, chapeau, me quito el sombrero. ¡Enhorabuena por los excelentes resultados de vuestro trabajo! Habéis vuelto a emocionar y a ser objeto de inspiración.

A mis lectores, dejaros varios enlaces de críticas para que saquéis conclusiones, en la medida de los posible (a falta de pan, buenas son tortas).

Crítica estreno absoluto Madrid:

Crítica Granada:

Web del Ballet Nacional de España

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