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Años 50. Una internacionalmente afamada artista española regresa a su tierra para la grabación de un filme, tras más de una década en EEUU.

No, no estoy hablando de Macarena Granada, el personaje que interpreta Penélope Cruz en la recién estrenada película de Fernando Trueba. Pudiese ser, pero quiero referirme a personas REALES que pasaron por esa situación. Antonio Ruiz Soler, Rosario o Carmen Amaya fueron algunos de ellos. Debido a su inmenso talento y el reconocimiento del público, en ocasiones, se codearon con la jet set del lugar.

Como le ocurriese al personaje de Penélope Cruz…

A Antonio también se le reconocen amistades y codeo con influyentes personalidades internacionales:

Llegando a actuar en actos honoríficos, como delante de los reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia; o ante el presidente Kennedy en la Casa Blanca:

Y es que el trabajo de Antonio y por ende, él mismo, fue muy reconocido y querido en su tiempo. Hablemos de su etapa en América:

El año 1937 es fecha clave para la futura consagración de Antonio; están actuando en Barcelona y Francia, cuando el empresario de variedades Marquesi contrata a la pareja para ir a América, donde entre éste y otros nuevos compromisos, permanecerán doce años.

De 1937 a 1939, realizan una gira sudamericana por Argentina, Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Cuba, México y Brasil.

En 1939 son contratados para la Sala de Fiestas del Waldorf-Astoria de Nueva York. Con ello se les abren las puertas de Estados Unidos. Permanecen allí siete años alternando temporadas largas en esta sala con viajes a Hollywood, donde participan en varios filmes. 

Durante los años 1944 a 1946, las actuaciones se extienden por todo el país. Van a México, donde estrenará el famoso Zapateado de Sarasate. Sigue por Cuba, Uruguay, Perú, Chile y, en 1948, actúa por segunda vez en la Argentina. Es justo diez años después de su primera actuación allí y la crítica compara y reseña ya la madurez de su baile y su concepto intelectual coreográfico.

(Texto completo disponible en este enlace)

Antonio regresó a España para seguir trabajando, llegando a grabar más de una veintena de películas en toda su trayectoria; donde se reflejasen su inquietud y creatividad.

Antonio, una vida de cine


Él se fue pequeño de su ciudad natal, Sevilla, ganándose la vida bailando; emigró a América desde 1936 hasta 12 años después, cuando regresó a España y abrió las puertas de Europa. Una vida llena de esfuerzo y pasión por la danza española; revolucionando la forma de bailar y de escenificar hasta la creación de coreografías míticas. El Ballet Nacional de España le rindió un homenaje en sus representaciones de julio en Madrid, con reposición de obras suyas como el Taranto de la Taberna del Toro, Eritaña, Sarasate, Fantasia Galaica o El Sombrero de Tres Picos.

Dejando la impecable vida profesional de Antonio, que nos dejó un legado excelente y sublime, se seguiría pudiendo hablar de sus peripecias, rumores y aventuras… Da para todo un guión de película. Un guiño para los señores guionistas, que no tendrán que buscar invenciones para contar una historia emocionante.

Y a vosotros queridos lectores, ¿Se os ocurren más personajes de la danza que hayan salido de España y triunfado? Seguro que sí…

(Si queréis saber más de Antonio, podéis leer su biografía aquí.)

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